domingo, 8 de marzo de 2009

Todos somos Aficionados

Charlie Chaplin decía que, dado lo corta que es nuestra vida, nadie tiene en realidad tiempo para convertirse en profesional. Que "todos somos unos aficionados". Y en una u otra medida, lo somos. Aficionados en el arte, en el amor, en el trabajo, en las relaciones.

Lo veo una y otra vez, en mi vida, en las vidas a mi alrededor. Por ejemplo, entrevistando candidatos a un puesto de trabajo como "comerciales". A la hora de seleccionar "curriculum vitaes" no deja de asombrarme que el 90% de las personas que se presentan son personas que jamás han sido comerciales. Son tiempos de crisis, ya lo se: hay mucha gente en el paro, desesperada. Pero no se presentan a puestos cualificados si no tienen capacitación: nadie se presenta de maestro sin estudios, ni a mecánico sin experiencia, etc. Pero a comercial se presenta cualquiera. Nadie debe pensar que ser comercial es para profesionales, todos creen que "vale cualquiera". Pues yo no estoy de acuerdo. Ahora menos que nunca, porque ahora llevo la mitad de mi vida como comercial. O vendedor, que parece ya casi un eufemismo usar esta palabra, aunque da lo mismo. No era el sueño de mi vida ser comercial, pero al cabo de los años he aprendido a estar orgulloso de mi trabajo. Me considero un comercial competente, he tenido éxitos como vendedor y he enseñado a muchos a vender. Me gano la vida creando equipos de comerciales. No lo debo hacer mal, por que llevo años haciéndolo y cobro cada vez más dinero por ello.

Pero no hay una percepción de "profesionales" en cuanto a hablar de comerciales. Si los ciudadanos creen que ser comercial es ser un charlatan, un pícaro, un "viva la virgen", no me extraña que los clientes o las empresas lo piensen. Y para ser un buen comercial hay que saber de todo un poco (psicología, técnicas de venta, economía, derecho, conocer el mercado, tu producto, etc) y ser muy serio, muy decidido. Y lo más noble que puedas. Hay muchas tentaciones de hacer mal tu trabajo. Y este trabajo solo lo hace bien un profesional. un profesional de la venta. Me da pena que haya paro, sí. Pero también me da pena que cualquiera piense que puede ser un comercial, sin tener preparación o al menos la actitud necesarias para ello.

He tenido compañeros con los que me he llevado mejor y otros con los que me he llevado peor. Mi prestigio profesional, a pesar de todo, nunca ha sido puesto en duda, ni siquiera por mis rivales. Valoro a los buenos comerciales, me gusta hablar con ellos, compartir un café, conocer sus historias. No hay dos caminos iguales de llegada a la venta. No es el paraíso, pero tampoco está tan mal.

Como comercial, una vez estuve en Praga, en la República Checa, en un viaje que incluía formación en ventas y un poco de premio, también. Allí aprendí algunas cosas que me han sido valiosas...

Pero uno de los recuerdos más sorprendentes que guardo de alí fué... Sentirme ESPAÑOL. Las calles de Praga están llenas de músicos ambulantes, la mayoría de excelente calidad. Mozart, Tchaikowski, Strauss... Suenan en el Karlovy Var, en Mala Strana, en la cervecería Ufleku, junto aL Reloj Astronómico. Incluso el jazz, a escasos metros de la Iglesia de San Nicolás. Un quinteto de metales tocaba a John Williams, creo que la banda sonora de Superman. Entré a una tienda de música para comprar algún CD de recuerdo. El encargado era un señor mayor muy amable, con el que pude charlar de música checa. Me puso algunos discos y disfruté mucho. Al final, cuando supo que era español, sin decir nada, puso una pieza de seis o siete minutos de un músico francés llamado Chabrier... Se llamaba España. Yo la había oido antes, pero no me había llamado la atención. Este hombre puso la música a todo volúmen, haciendo que se escuchara desde la calle. Varios españoles de mi grupo y de otros grupos se pararon allí. Una ola de emoción nos recorrió a todos. De repente, nos acordamos de nuestro país. Y unos llorando, otros bailando, otros haciendo palmas... Todos nos unimos gracias a la música. El dueño de la tienda movía los brazos dirigiendo la orquesta... y yo le imité. Acabamos dándonos un abrazo, aplaudiendo junto a la gente de la calle.

He encontrado un video de Placido Domingo dirigiendo esta pieza, con muy buen sonido. La incluyo aquí para que podáis imaginar lo que cambia oir esta música cuando estás a miles de kilómetros de tu pais. Fué emocionante, sentir este aire de jota en una gran orquesta, en el corazón de la vieja Europa.

Tampoco he sido nunca un profesional de la música, aunque me ha gustado con locura y he estudiado durante años, de manera autodidacta, todo cuanto he podido. He compuesto música para concierto -que nunca se ha estrenado-, para obras de teatro, para películas, documentales, publicidad, para mi familia... Y sigo siendo un aficionado. Y siempre lo seré.

Si, somos aficionados. Y anhelamos ser "profesionales", en el sentido de hacer con maestría lo que nos propongamos. Puede que no consigamos nunca hacer las cosas perfectas. Pero seguiremos intentando hacerlo cada vez mejor.



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