El trabajo, una de las 4 patas de la "mesa de la vida" (siendo salud, dinero y amor - tanto a la pareja como a los hijos, los padres y los amigos- las otras 3) hoy ha sido relativamente benévolo conmigo. Otros días me tritura y machaca como una apisonadora que pasase sobre mi pobre cabeza, pero hoy se ha portado mansamente. No he tenido excesivos problemas y mi ocupación remunerada los lleva implícitos. ¿Que a qué me dedico? Vendo telefonía móvil a empresas...
Todo el mundo necesita comunicarse. Tal vez no todos tengan gran cosa que decir, pero quieren decirlo. Y quieren hacerlo a cualquier hora, lo más barato posible, con el móvil más caro posible y que se lo regalen. De locos. Y ahi estoy yo. Con una actitud serena, de "gran vendedor", de "solucionador de problemas" -sí, si: "porque usted tiene un problema, amigo, pero no se preocupe, que aquí estoy yo: para solucionarlo"-, con la mejor intención... Haciendo como que no me afecta toda la avaricia, torpeza y grosería a la que me enfrento día a día. También me encuentro con gente muy buena que, claro, te compensa. Después de todo, la vida es como decía la mamá de Forrest Gump: "una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar"
Hoy toca decir Aleluya... Porque por fin es viernes...
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viernes, 20 de febrero de 2009
jueves, 19 de febrero de 2009
A Caminar
Hoy ha amanecido uno de esos días de invierno sin nubes, con un sol radiante, sin viento. A la sombra te congelas, hay mucha humedad. Al sol, su tibieza te entona, su luz te deslumbra.
Hoy es un buen día para presentaros a la gente que me rodea. Tengo un círculo íntimo de personas allegadas que presenta características de familia, aunque a veces no lo parezca. Afectivamente son mi familia, pero socialmente es un ente amorfo, ni yo mismo entiendo su verdadera dimensión. Veréis: convivo con el amor de mi vida, una mujer valiente, espontánea, todo corazón, la llamaremos Leo. Convivo con ella y nuestra hija pequeña a quien en petit comité podemos reconocer como Baby Calpur (7 años), una personita llena de alegría y curiosidad, tan cariñosa como su madre. Además, Leo tiene dos hijas de su anterior pareja, a quienes bautizaremos en clave como Jaus y Pu. La mayor, Jaus, tiene 15 años y para no volver a hablar de ella (respetaremos su deseo de anonimato social, emocional, psicológico y afectivo) diremos solo que pasa 8 horas durmiendo, 8 horas en el instituto y otras 8 en su habitación conectada a su ipod, su móvil, su ds/psp, su ordenador en internet chateando y/o en tuenti. La menor, Pu, tiene 11 años y mucha curiosidad, mucha afectividad y muchas ganas de pasarselo bien. Benditas sean las tres y su madre (que las parió). Aprovecho para decir que su preciosa madre, mi Leo -con la que llevo conviviendo cerca de 8 años- es la orgullosa propietaria de una coqueta tienda de complementos aquí en la Atlántida. Verla desde fuera, a través de las enormes cristaleras de sus escaparates (la tienda hace esquina) me hace pensar en una sirena dentro de su pecera, tan rubia y con sus enormes ojazos azules.
Yo, por mi parte, también tengo tres hijos de mi anterior pareja: El Kitito (15 años), un hombrecito con mucha imaginación; la Princesa Pata (14 años), delgadita y guasona; y el pequeño Frito (11 años), un aventurero en miniatura. Otros benditos.
Y a mí... Bueno, aquí me tenéis, pagando recibos, facturas, hipotecas, comida, gasolina, impuestos, pensiónes alimenticias... Y a pesar de ello (¿O tal vez por todo ello?) inaugurando este blog con ilusión...
Ah qué día tan hermoso...
Para celebrarlo voy a enseñaros una escena de la pelicula The Blues Brothers en que Ray Charles canta "Shake a Tail Feather" (algo así como "mueve la pluma de la cola") y que es la preferida de mi Fritito...
miércoles, 18 de febrero de 2009
Desde Atlantis
Todos los viajes comienzan con un sencillo paso. Puede que sea el paso más difícil. Mis zapatos vagabundos no tienen miedo, pero parecen reacios a iniciar este camino. tal vez estén cansados de tantos caminos que no llevan a ningún sitio...
Pero voy a empezar... Caminaré sin miedo. Ojalá que siempre haya tierra bajo mis pies... Caminaré como Marco Polo, en busca de nuevas rutas, de conocimiento, de éxito... Un poco como Charlie Chaplin y su entrañable personaje, con ternura y optimismo...
Dejad que os cuente de los Dias de Grandes Aventuras...
Y que el rumbo de mis pasos siempre me lleve junto a la gente que amo
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