viernes, 20 de febrero de 2009

Mi Trabajo

El trabajo, una de las 4 patas de la "mesa de la vida" (siendo salud, dinero y amor - tanto a la pareja como a los hijos, los padres y los amigos- las otras 3) hoy ha sido relativamente benévolo conmigo. Otros días me tritura y machaca como una apisonadora que pasase sobre mi pobre cabeza, pero hoy se ha portado mansamente. No he tenido excesivos problemas y mi ocupación remunerada los lleva implícitos. ¿Que a qué me dedico? Vendo telefonía móvil a empresas...

Todo el mundo necesita comunicarse. Tal vez no todos tengan gran cosa que decir, pero quieren decirlo. Y quieren hacerlo a cualquier hora, lo más barato posible, con el móvil más caro posible y que se lo regalen. De locos. Y ahi estoy yo. Con una actitud serena, de "gran vendedor", de "solucionador de problemas" -sí, si: "porque usted tiene un problema, amigo, pero no se preocupe, que aquí estoy yo: para solucionarlo"-, con la mejor intención... Haciendo como que no me afecta toda la avaricia, torpeza y grosería a la que me enfrento día a día. También me encuentro con gente muy buena que, claro, te compensa. Después de todo, la vida es como decía la mamá de Forrest Gump: "una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar"

Hoy toca decir Aleluya... Porque por fin es viernes...
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jueves, 19 de febrero de 2009

A Caminar



Hoy ha amanecido uno de esos días de invierno sin nubes, con un sol radiante, sin viento. A la sombra te congelas, hay mucha humedad. Al sol, su tibieza te entona, su luz te deslumbra.

Hoy es un buen día para presentaros a la gente que me rodea. Tengo un círculo íntimo de personas allegadas que presenta características de familia, aunque a veces no lo parezca. Afectivamente son mi familia, pero socialmente es un ente amorfo, ni yo mismo entiendo su verdadera dimensión. Veréis: convivo con el amor de mi vida, una mujer valiente, espontánea, todo corazón, la llamaremos Leo. Convivo con ella y nuestra hija pequeña a quien en petit comité podemos reconocer como Baby Calpur (7 años), una personita llena de alegría y curiosidad, tan cariñosa como su madre. Además, Leo tiene dos hijas de su anterior pareja, a quienes bautizaremos en clave como Jaus y Pu. La mayor, Jaus, tiene 15 años y para no volver a hablar de ella (respetaremos su deseo de anonimato social, emocional, psicológico y afectivo) diremos solo que pasa 8 horas durmiendo, 8 horas en el instituto y otras 8 en su habitación conectada a su ipod, su móvil, su ds/psp, su ordenador en internet chateando y/o en tuenti. La menor, Pu, tiene 11 años y mucha curiosidad, mucha afectividad y muchas ganas de pasarselo bien. Benditas sean las tres y su madre (que las parió). Aprovecho para decir que su preciosa madre, mi Leo -con la que llevo conviviendo cerca de 8 años- es la orgullosa propietaria de una coqueta tienda de complementos aquí en la Atlántida. Verla desde fuera, a través de las enormes cristaleras de sus escaparates (la tienda hace esquina) me hace pensar en una sirena dentro de su pecera, tan rubia y con sus enormes ojazos azules.

Yo, por mi parte, también tengo tres hijos de mi anterior pareja: El Kitito (15 años), un hombrecito con mucha imaginación; la Princesa Pata (14 años), delgadita y guasona; y el pequeño Frito (11 años), un aventurero en miniatura. Otros benditos.

Y a mí... Bueno, aquí me tenéis, pagando recibos, facturas, hipotecas, comida, gasolina, impuestos, pensiónes alimenticias... Y a pesar de ello (¿O tal vez por todo ello?) inaugurando este blog con ilusión...

Ah qué día tan hermoso...


Para celebrarlo voy a enseñaros una escena de la pelicula The Blues Brothers en que Ray Charles canta "Shake a Tail Feather" (algo así como "mueve la pluma de la cola") y que es la preferida de mi Fritito...

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miércoles, 18 de febrero de 2009

Desde Atlantis


Todos los viajes comienzan con un sencillo paso. Puede que sea el paso más difícil. Mis zapatos vagabundos no tienen miedo, pero parecen reacios a iniciar este camino. tal vez estén cansados de tantos caminos que no llevan a ningún sitio...


Pero voy a empezar... Caminaré sin miedo. Ojalá que siempre haya tierra bajo mis pies... Caminaré como Marco Polo, en busca de nuevas rutas, de conocimiento, de éxito... Un poco como Charlie Chaplin y su entrañable personaje, con ternura y optimismo...

Dejad que os cuente de los Dias de Grandes Aventuras...

Y que el rumbo de mis pasos siempre me lleve junto a la gente que amo